Pensemos en el hijo pródigo que, cuando decidió volver al padre, pensaba hacerle un discurso, pero el padre no lo dejó hablar, lo abrazó (cf. Lc 15, 17-24). Así es Jesús con nosotros. «Padre, tengo muchos pecados…». —«Pero Él estará contento si tú vas: ¡te abrazará con mucho amor! No tengas miedo».»PAPA FRANCISCO .Viernes 13 de marzo de 2015